Uno, Pocos, Muchos (Parte II)


El contexto que surgió del derrocamiento de los sistemas feudales y de las monarquías defendidos en el ideal modernizador de Libertad, Igualdad y Fraternidad trajo a la luz la dinámica de una realidad social conflictiva. Donde las sociedades ponen de manifiesto sus problemáticas internas que llaman en primer lugar a la participación ciudadana de todos los actores. Y es en este ejercicio, donde la concepción general de democracia hace referencia a una necesidad de transformación del orden social que esté sujeto a la encarnación de los valores e ideales comunes. Que incorporaron también el de Justicia. Transformándose en Libertad, Igualdad y Justicia.

Un proceso en que se pueda establecer racionalmente un consenso normativo - regulativo de las pluralidades existentes en una sociedad de conflictos es la misión democrática. En tanto, la ligazón entre democracia y estado de derecho es imprescindible. Ya que al ser el Estado de derecho “aquel estado que posibilita al hombre mostrarse tal cual es y que a su vez, actúa en beneficio de los ciudadanos” es la conjunción de las posibilidades que permiten a las naciones establecer aquellos denominados “proyectos nacionales” que encabezan sus gobernantes.

A pesar de que lo expuesto anteriormente, puede resultar lógico e incluso obvio que las condicionantes de los dos elementos propios del gobernar en una sociedad moderna deben estar basados en principios de legitimidad y eficacia. Los cuales presentan sobre todo análisis mas detallado, la propia posibilidad de encontrar consensos. La condición de “la gobernananza” hace total referencia a una capacidad política de ejercer esa acción que se requiere para su posible ejecución de la obediencia soberana. Estamos hablando entonces que no bastan los consensos respecto a los proyectos nacionales sino la satisfacción de los objetivos propuestos. Y el rol del gobernante está nuevamente condicionado, esta vez, por aquella proporcionalidad existente entre las expectativas sociales que tienen los gobernados respectos a la acción de su gobernante, que en este sentido entenderemos como política publica. Y que en el marco de una sociedad civil densa, este cumplimiento entendido como eficacia debiese contemplar una participación de todos los sectores que interpelados por el ejecutivo expresaran sus necesidades.

La noción de sociedad civil tiene características diferentes a las que aquí se han reseñado y reclama estrategias más complejas de investigación. La sociedad civil tendría dos componentes principales: por un lado, el conjunto de instituciones que definen y defienden los derechos individuales, políticos y sociales de los ciudadanos y que propician su libre asociación, la posibilidad de defenderse de la acción estratégica del poder y del mercado y la viabilidad de la intervención ciudadana en la operación misma del sistema y el conjunto de los movimientos sociales que continuamente plantean nuevos principios y valores, nuevas demandas sociales, así como vigilan la aplicación efectiva de los derechos ya otorgados

Pues bien, en esta relación sociedad- Estado a simple luz se han gestado procesos que auscultan una asimetría en los roles correspondientes a sociedad civil y gobernantes. En síntesis, el dilema de establecer mediante consenso de las solidaridades existentes un “proyecto país” en forma de un deber ser, se ha vuelto problemático en el contexto de sociedades diversas y globalizadas.

En las condiciones en que proporciona un Estado de derecho democrático, el gobernante asume un rol ante algo que está dado por la propia legitimidad que este tenga y la eficacia que presente. Y en esta relación establecida, sin embargo, puede pecar de ingenua si no incorpora los factores que relativizan la acción de los gobernantes. Y es que es el poder con que el ejecutivo maneja estas situaciones, es el mayor problema en donde las (ínter)subjetividades propias de una sociedad se hacen presentes.

Ante la falta de un proyecto común, constituido en base a lo publico que permita (re)definir los roles del estado, el rol de la “ciudadanía” y su interrelación. En este punto convergen quienes consideran que el “estado de bienestar” expropió la iniciativa individual y ciudadana, con quienes postulan una “tercera vía” que abandona en los hechos ese mismo “estado de bienestar”.

El poder del que hablamos y del que hace uso el Estado, corresponde netamente a la exposición de un deber ser regulado por un sistema de control, mediado por el poder y regulado por el mercado. El cual, debe hacer cumplir y respetar sus decisiones, pudiendo así, responder a la necesidad de imponer un orden social. Pese a esto, el sistema presentado tiene ciertos limites, si bien suponemos una obediencia exigida por la democracia legitimada existe además un derecho a la disidencia en el cual es posible cierto rechazo.

Uno, Pocos, Muchos (Parte I)


“ya que sus reyes se corrompieron pronto y fueron expulsados antes de que su corrupción se contagiase a las vísceras de aquella ciudad. Y como ésta permanecía libre de corrupción, los numerosos tumultos que acaecieron en ella, encaminados a un buen fin, no perjudicaron a la republica, sino que la favorecieron”

Lectores: guiados por la justicia hacia la defensa de la libertad como bien común, un sin fin de intelectuales emprenden un proceso de descripción de las posibles formas de organización política, el gobierno. En similitud al planteamiento aristotélico del siglo IV a.c, al parecer se muestran tres formas dialécticas de gobierno: de uno, de pocos y de muchos. Y en similar sentido se reflejan éstas tres en dos posibilidades contra opuestas. Siendo las más claras de observar; Monarquía/Tiranía y Aristocracia/Oligarquía. Como tercera forma el gobierno popular/democracia - Es preciso referir que para el griego la democracia es una forma desvirtuada de la republica como forma recta del gobierno de muchos. La concepción de gobierno popular fue leída en Maquiavelo - Pero no es justo hablar y hablar de autores, pues preferiría ahondar en el interés por presentar como tema, este asunto de la selectividad. Y presentar una visión sobre dos filósofos italianos que distantes en tiempo, me parecen de profunda utilidad sus pensamientos.

Maquiavelo en: Discursos sobre la primera Decada de Tito Livio, plantea que como elemento diferenciador en cada par rige el estado virtuoso o vicioso en que operen, el paso de las formas virtuosas de gobierno manifiestas en la defensa, la honestidad y la bondad a formas perversas y malas, de odio y compasión, está guiado por un momento de desenfreno y desorden. El filósofo no optará como mejor opción por alguna de estas formas de gobierno, pues describe el proceso en que las ciudades pasan de una a otra forma de gobierno pudiendo entrar en un círculo hasta ser quebrado por un Estado externo más fuerte. Más bien opta por una mixtura de éstas guiado por la prudencia y la justicia a través del imperio de la ley y el castigo, haciendo uso de la visión histórica del ejercicio romano del orden político institucional.

Consideramos preciso identificar los presupuestos expuestos por el autor que operan en la visión de acerca de la coordinación social, “los hombres solo obran bien por necesidad (…) la libertad de acción conlleva confusión y desorden” referirá frente a una antropología filosófica de hombres malos dispuestos a la ejecución de ideas perversas. Así, es posible auscultar dos sentidos dentro la acción política: el interés privado y el interés público. Ante este ultimo, referirá principalmente por la intención del establecer un orden social institucionalizado. Es decir, existiría un fin último, un horizonte de posibilidades en el cual los medios están regidos en el espíritu de la ley que debe referir a la libertad publica de los ciudadanos. Por lo cual en estricto rigor la institucionalidad debe funcionar en servicio de las garantías de libertad.

En este sentido, identifica diferencias en las garantías y en las necesidades sociales según grupos. Nobles y plebe se diferencian entre si por el poder. Los nobles obedecen a un deseo por dominar y la plebe por el deseo de no ser dominados. Ambos grupos constituyen interrelacionados la tensión y el espacio publico en que se maneja la forma de gobierno.

Gramsci, el segundo filósofo italiano que quisiese referir, con menor selectividad que del anterior. Ante el planteamiento último respecto de la tensión propia del gobierno hace uso de dos conceptos marxistas notables. Intelligentsia y Vanguardia conforman la visión respecto a una clase en los socialismos reales. En su mayoría hijos de la burguesía los de la intelligentsia y la vanguardia poseen conciencia de clase. Estos grupos, seleccionan medios y proponen fines. Analizan y reflexionan sobre la realidad social y los usos políticos del conocimiento. Hoy, éstos son la mano invisible del poder y ostentan de un difuso reconocimiento en los sectores donde ejercen su influencia. Capitalistamente y en Chile, los reconocemos y se autodenominan THINK THAN o POLICY MAKERS.