Identidad Sexual (valoraciones y practicas)


En la aproximación a la comprensión y acercamiento al estudio de la sexualidad es posible encontrar dos aproximaciones conceptuales para abordar la sexualidad diferenciadas por el carácter individual o colectivo con que se quiera comprender el fenómeno, pero que no se polarizan una de la otra. Así, podemos encontrar en el proceso de construcción de conocimiento respecto de la sexualidad se ha ligado directamente a ésta con los procesos de desarrollo y crecimiento dentro de un marco de la identidad mediante la clasificación por etapas de la vida del individuo en lo conocido como ciclo vital. Niñez, adolescencia y adultez protagonizan esta clasificación basada principalmente en la empresa de la madurez y adecuación al contexto. La sexualidad es entendida como uno de los elementos psicobiológicos intrínsicos del desarrollo personal a la cual le son atribuibles diversas funciones y relaciones con el orden social, referidas principalmente en el ámbito de la moral y la filosofía antropológica de las comunidades. En este sentido, la sexualidad se inserta como elemento de los valores sociales que actúan en las sociedades mediante un proceso de cristalización en que éstos operan moralmente a través de dispositivos externos del individuo y que se internalizan principalmente a través de practicas orientadas en la distinción de bueno o malo, normal o anómico. Instituciones como la familia y la escuela reproducen la producción moral de las sociedades y refieren a la sexualidad como un dispositivo social.

Al referir al carácter individual de la sexualidad estamos remitiendo directamente a una aproximación de perfil psicologista de este concepto, donde encontramos una rama disciplinaria especializada en el tema donde se asume la sexualidad del joven como parte de la conformación de su personalidad. En este sentido, la identidad y su conformación como horizonte de análisis, identifica la relación entre identidad y sexualidad que ocurre en la etapa posterior a la infancia donde el sujeto comienza a adoptar decisiones propias de la adultez, denominada adolescencia. Ésta como etapa del desarrollo psicosocial es donde el individuo sufre una crisis en pos de conformar una identidad definitiva y diferente a la infantil.

Como principal exponente Eik Erikson en su teoría del desarrollo psicosocial divide el desarrollo en ocho etapas, en las cuales cada etapa representa una crisis de personalidad, y por tanto un conflicto por resolver, este conflicto tiene dos salidas posibles; una seria la resolución de la etapa y así se "maduraría". La otra significaría un estancamiento. Para el caso de la adolescencia (que va desde la pubertad hasta la adultez temprana) el conflicto preponderante corresponde a la identidad versus confusión de identidad. Ese es el conflicto q hay q resolver, corresponde a la quinta etapa de las ocho. Erikson plantea q una forma de resolver bien la etapa seria mediante la "fidelidad", fidelidad hacia el si mismo, hacia la propia identidad En otro punto recalca que la adolescencia representa una postergación socialmente autorizada de la adultez, implicando un recurso psicológico de seguridad. Respecto a esto, Erikson referirá a la imposibilidad de separar la crisis de identidad y el desarrollo histórico existentes. Entendiendo que ambos aspectos contribuyen a su mutua definición y realmente dependen uno del otro, con esto la sociedad influye al individuo en la conformación de su identidad y por ende de su sexualidad por que es actor de una historia social. Sin embargo, su foco consistirá en el individuo. El joven adolescente no se pregunta quién es él sino más bien qué y en qué contexto él puede ser y devenir.

En otro sentido, lo que denominamos carácter colectivo de la sexualidad respecta directamente a los procesos que dentro de la construcción de identidad entendida por la comprensión del sujeto de sí mismo y el reconocimiento de otros como diferentes se constituye un rol estructurador que comunica la experiencia individual y la vida social. Es fundamental que se diferencie el yo con los otros, pero que estén en constante relación. Esta construcción es histórica, ya que se da en la superposición de comprensiones en el tiempo que terminan por crear la noción del individuo como agente distinto en el conjunto de la sociedad.

Teniendo en cuenta lo anterior, la sexualidad es una de las ramas que constituye al individuo, es una realidad inalienable y natural, pero a la vez es una construcción social. Se constituye históricamente en la adecuación y los preceptos morales, valóricos y éticos que la sociedad impone coactivamente a las pulsiones más íntimas del los sujetos. De esta manera, encontramos a exponentes como Michel Foucault quien agudiza la relación entre sexualidad y sociedad. En “La voluntad del saber” primer tomo de su Historia de la Sexualidad, Foucault afirma que “el dispositivo de la sexualidad es una estrategia implementada por la burguesía emergente para sanear su clase en términos de su moral sexual” Los usos del dispositivo sexualidad como elemento de normalización y de ejercicio de poder integra una nueva perspectiva a las formas de entender y ver la sexualidad.

Desde esta misma perspectiva las relaciones sexuales y de pareja como parte de la identidad presentan además de las prácticas sexuales ciertas valoraciones subjetivas respecto a ellas, las cuales pueden operar en gran medida como internalización de valoraciones sociales.

Sin embargo, ¿cuánto hablamos sobre sexo, y con quiénes? ¿Cómo construimos una identidad sexual propia?

1 comentario:

Anónimo dijo...

Si bien es cierto todo lo que tu dices, creo que la identidad sexual es algo bastante complicado que se acuna en la familia y luego en el colegio, sin duda la sociedad impone modelos que representan como debe ser tu propia identidad sexual.
No dejo de pensar en los problemas de género en cuanto a la identidad sexual, y mucho más en estos tiempos en que los jóvenes se ven más abiertos a las nuevas formas descubrir su sexualidad, de vivir su sexualidad y de compartir la sexualidad con otros.