Extracto
Entendiendo los aspectos señalados, destacamos el hecho de que no puede haber conocimiento científico si no es también un conocimiento político. El contenido específico de este conocimiento guarda una fuerte relación con su carácter institucional, el cual está permitido históricamente. Así, planteamos que la sociología de la sociología debe ser algo así como un mecanismo decididamente normativo que trabaje sobre la idea de dar a conocer estas relaciones o bien instaurarse como una categoría incorporada en la práctica de cada sociólogo la cual le permita reflexivizar y explicitar las condiciones políticas a las cuales está supeditado. Las pretensiones normativas y el interés de su quehacer; pueden ir desde la pretensión por subvertir la disciplina, pasando por la opción decidida por obtener mayor prestigio, hasta la abierta finalidad institucional o política. Esto podría reflejarse en “gestos” simples, como el abandonar la postura del homo academicus puro y, por ejemplo, dar cuenta públicamente de los espacios donde opera la sociología en cuestión; ¿Por qué solo nombrar el grado académico y la institución donde se desempeña éste (el autor) a la hora de ser presentado?
Quizás el intento por otorgar mayor autonomía a la sociología posea en este punto su mayor obstáculo, ya que el plantearse una ciencia autónoma por el hecho de estar diferenciada, en vez de hacerse cargo del conflicto, lo omite, y al llegar a esta situación, a constituirse como dominante, no puede ser sino precisamente por su falta de autonomía. Si bien Bourdieu plantea que en un campo autónomo las discusiones deben situarse siempre dentro del campo y con criterios propios de este, so pena de llevarse sólo el descrédito. Entendemos o más bien creemos, que el plantearse en estos términos, sin indagar en las condiciones de posibilidad, es saltarse un paso. Paso que consiste, para todas las partes, en poner en juego un mismo capital, a saber; una noción de verdad siempre ligada a un interés. En este sentido al ser la sociología una ciencia pre-paradigmática, el monopolio de la verdad científica al interior del campo, se ve doblemente tensionada. Tanto plantear un desinterés por lo político como plantearlo para con el criterio de verdad resulta igual de problemático y separa el capital, que es uno, en dos. Esto puede llevar, en palabras de Baudrillard a una situación viciosa que “no se trata ya de imitación ni de reiteración, incluso ni de parodia, sino de una suplantación de lo real por los signos de lo real” , lo que nosotros entendemos como una repetición de las mismas luchas y debates en un ámbito desligado de su asidero y de su arraigo en lo real, es decir la lucha sólo en tanto lucha, el conocimiento sólo en tanto conocimiento, teoría solo en tanto teoría.
Esto también podría aplicarse a nuestro ensayo como una reproducción de signos que cae en la misma lógica, pero bien podemos argüir que poseemos intereses y que éstos tienen que ver con tomar una opción y posición, que sea conciente de los factores que constriñen la pretensión científica y que a su vez permiten el decidirse normativamente.
Para cerrar, el contenido de las reflexiones analizadas en el desarrollo de nuestro ensayo poco pueden aportar a la disciplina en tanto discurso, en tanto contenido, en tanto sociología. En el mejor de los casos pueden ser consideradas para un ejercicio mas honesto del desarrollo teórico, dando pie a un mayor grado de autonomía en el sentido bourdiano del concepto, aquí antes esbozado. En este sentido pueden ser entendidas como una provocación a los sujetos que la practican. No obstante, se introducen fielmente a una sociología de la sociología desde Pierre Bourdieu.
La insistente distinción de una teoría de la teoría de una sociología de la sociología, que se transmitió a lo largo de todo el ensayo, se desarrolló con el objetivo de separar a una sociología del conocimiento y de la ciencia de una sociología de la sociología. De esta manera la practica sociológica que se autoobseva, no es un ejercicio epistemológico sino uno sociológico. El historizar la razón científica e indagar en sus condiciones sociales de posibilidad se enmarcan dentro de estas pretensiones y no otras.
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